Hambre, el enemigo final

Sudán del Sur, 2015-2017

Más de tres años de conflicto en Sudán del Sur han dejado cinco millones de personas con necesidad urgente de ayuda alimentaria y 100.000 personas en hambruna, que la ONU declaró recientemente por primera vez de forma oficial. Además de los asesinatos, las violaciones, la destrucción, los desplazamientos, el analfabetismo, las epidemias, la crisis económica y la hiperinflación, el hambre se ha convertido en el enemigo final en el país más joven del mundo.

Sudán del Sur se independizó en julio de 2011, después de décadas de conflicto con el gobierno de Jartum. Después, la guerra civil estalló en diciembre de 2013, entre las fuerzas leales al presidente Salva Kiir y las leales al vicepresidente Riek Machar. Desde entonces, 3,5 millones de personas han abandonado sus hogares y decenas de miles han muerto. El acuerdo de paz firmado en agosto del año 2015 se ha convertido en papel mojado.

Dado que la intervención del gobierno es prácticamente inexistente, cerca de 200 organizaciones humanitarias (agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales internacionales y nacionales) han asumido la prestación de los servicios más básicos para más de un tercio de la población, no sólo alimentos, sino también viviendas, protección, salud, saneamiento y educación, entre otros.

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