Hambre, el enemigo final

Sudán del Sur, 2015-2017

Sudán del Sur ganó la independencia en julio de 2011, después de décadas de combates con el gobierno del norte. Pero la paz y el optimismo del nuevo estado duró poco. En diciembre de 2013, las fuerzas leales al presidente Salva Kiir (de etnia Dinka) entraron en conflicto armado con las de su opositor Riek Machar (Nuer), pero desde entonces se ha convertido en una laberíntica guerra civil de muchos bandos que obliga a millones de personas a huir de sus hogares. Además de la destrucción y el desplazamiento, las enfermedades generalizadas y el declive económico, el hambre también castiga un país que está armado hasta los dientes. La mitad de la población está en necesidad urgente (y constante) de asistencia alimentaria. Cientos de entidades humanitarias (organismos de las Naciones Unidas y ONG nacionales e internacionales) prestan los servicios más básicos a más de un tercio de la población, no solo alimentos, sino también refugio, protección, salud, saneamiento y educación.

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