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Un imposible del pasado

Cuanto más he trabajado en la investigación sobre la construcción comunal del Casal de Puiggròs, menos entiendo nuestro presente


El Casal a la izquierda, inaugurado en 1968, y las escuelas y la pista polideportiva a la derecha, construidas años más tarde. Foto © Ajuntament de Puiggròs
El Casal a la izquierda, inaugurado en 1968, y las escuelas y la pista polideportiva a la derecha, construidas años más tarde. Foto © Ajuntament de Puiggròs

En verano de 1966 (ahora hace exactamente 60 años) se inició en Puiggròs (en la comarca catalana de Les Garrigues) la construcción de lo que hoy en día se conoce como el Casal, un gran edificio polivalente con escenario y palcos, donde hasta hoy todavía tienen cabida todo tipo de actos sociales, lúdicos y culturales, además de un bar-restaurante.


El equipamiento se construyó de forma comunal, es decir, con el trabajo voluntario (y gratuito) de casi todos los vecinos del pueblo. El trabajo, gran parte realizado 'a pico y pala', se prolongó durante meses y no fue oficialmente inaugurado hasta dos años más tarde (agosto de 1968).


Con motivo de la efeméride, la asociación Amics del Castell y el Ayuntamiento de Puiggròs me encargaron la tarea de hacer un producto multimedia con un buen puñado de testimonios que vivieron aquellos hechos en primera persona.


Esto no fue un encargo. Fue un regalo. Una de esas joyas que te caen en las manos y no sabes por qué te ha tocado a ti, pero lo disfrutas tanto como puedes.


El proyecto ha consistido, por una parte, en la recuperación de la ya desaparecida cabecera local El Portal, de la que se ha realizado una edición especial de 12 páginas y 250 ejemplares, ilustrada con fotografías históricas, y un video documental de 19 minutos que se proyectó ayer sábado ante más de un centenar de persones en el marco de la fiesta mayor.


Acto de presentación del proyecto de memoria histórica el pasado 25 de julio, dentro del mismo Casal. Foto © Asociación Amics del Castell de Puiggròs.
Acto de presentación del proyecto de memoria histórica el pasado 25 de julio, dentro del mismo Casal. Foto © Asociación Amics del Castell de Puiggròs.

La historia es una ciencia que sirve para realizar un análisis riguroso del pasado, para ver con calma los motivos por los que ocurrieron unos hechos, para entender el contexto, las causas, las consecuencias… Dicen que la historia sirve también para entender el presente.


Pero cuanto más he trabajado en la investigación histórica de cómo se construyó este Casal, menos entiendo el presente y más incertidumbre me crea el futuro.


Este edificio fue posible porque toda la gente de un pueblo se unió. Eran tiempos en que el sentido de comunidad, el sentimiento de pueblo, era muy fuerte, aquí y en todas partes. Se construyó con las manos y esfuerzos de una gente que creía en el colectivo y en el valor de un trabajo que buscaba el bienestar de las generaciones futuras.


Dicen que esa proeza hoy sería impensable. Imposible.


¿Qué nos ha pasado? ¿Qué ha hecho que la sociedad haya cambiado tanto en tan poco tiempo?


Quiero pensar que la historia puede servir también para cambiarnos, para mejorarnos, para hacernos ver que hay cosas del pasado que eran mucho mejores y que quizás hay que imitar.


Este Casal es la demostración física y persistente, quizá eterna, de que podemos construir un futuro mucho mejor como pueblo y como sociedad.


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